En la semana 8 de embarazo el embrión mide aproximadamente 1,6 cm de longitud cráneo-rabadilla, comparable al tamaño de un frijol. Su aspecto es cada vez más humano: los rasgos faciales se hacen más definidos, los párpados están en formación y los dedos de las manos y los pies comienzan a separarse. En cuanto a meses, la semana 8 corresponde aproximadamente a dos meses de embarazo.
El latido cardíaco fetal suele ser claramente visible en un ultrasonido transvaginal a las 8 semanas. Si en ultrasonidos anteriores no se había podido detectar, esta semana es el momento más habitual para confirmarlo. Tu ginecóloga u obstetra también medirá la longitud cráneo-rabadilla para ajustar o confirmar la fecha probable de parto.
La semana 8 sigue a la semana 7 de embarazo y pertenece al primer trimestre. A continuación puedes leer sobre la semana 9 de embarazo, cuando el embrión comienza a parecerse cada vez más a un bebé y el primer trimestre sigue avanzando.
El embrión mide alrededor de 1,6 cm de longitud cráneo-rabadilla y, aunque diminuto, tiene ya una silueta claramente humana. Los párpados cubren casi por completo los ojos y los protegerán hasta el tercer trimestre, cuando comenzarán a abrirse de nuevo. Las orejas externas están formándose como pequeños pliegues de cartílago. La nariz ya tiene su forma y las fosas nasales son visibles.
Los dedos de las manos y los pies están separándose. Las muñecas, los codos, las rodillas y los tobillos son reconocibles. Los brazos ya pueden doblarse. El embrión puede hacer pequeños movimientos espontáneos, aunque todavía son demasiado sutiles para sentirlos.
Internamente, el corazón late a unas 150–170 pulsaciones por minuto, aproximadamente el doble que el corazón adulto. Los riñones están produciendo pequeñas cantidades de orina. El hígado es relativamente grande en esta etapa y produce la mayor parte de las células sanguíneas. Los pulmones, el intestino delgado, el estómago, el páncreas y el sistema nervioso continúan su desarrollo. Las gónadas primitivas se están diferenciando hacia ovarios o testículos, aunque esto no será visible en el ultrasonido hasta más adelante.
El útero ha crecido al tamaño aproximado de una naranja pequeña, aunque todavía no se nota desde el exterior. Los senos pueden sentirse más llenos, más pesados y muy sensibles al tacto. Es posible que el sujetador o brassiere te quede ajustado y que necesites una talla mayor pronto.
Las náuseas y los vómitos pueden seguir siendo intensos. El cansancio extremo también es común. Si los vómitos no te permiten retener líquidos, consulta con tu ginecóloga ese mismo día: puede que necesites vitamina B6, doxilamina u otro manejo. No esperes a que la situación empeore.
Un flujo vaginal transparente o blanco lechoso, sin olor fuerte ni irritación, es completamente normal en el embarazo y puede aumentar desde el primer trimestre. Esto se debe al aumento del estrógeno y al mayor flujo sanguíneo hacia el área pélvica. Evita los tampones y los lavados vaginales internos durante el embarazo. Consulta con tu ginecóloga si el flujo tiene mal olor, cambia de color a amarillo o verdoso, produce picor o ardor, o viene acompañado de sangrado, dolor o fiebre.
El estreñimiento es uno de los síntomas más frecuentes e incómodos del primer trimestre. La progesterona relaja la musculatura intestinal para evitar contracciones uterinas prematuras, lo que tiene el efecto secundario de hacer más lenta la digestión. Las vitaminas prenatales con hierro también pueden contribuir. Beber suficiente agua, consumir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y ciruelas pasas, y mantenerse activa puede ayudar a regularizar el tránsito intestinal. Consulta con tu médica antes de tomar cualquier laxante; algunos no son seguros en el embarazo.
También pueden aparecer gases, hinchazón y acidez estomacal o reflujo, especialmente después de las comidas. Comer despacio, en porciones pequeñas, evitar acostarse inmediatamente después de comer y elevar ligeramente la cabecera de la cama puede ayudar con el reflujo.
Un manchado muy leve puede ocurrir en el embarazo temprano. El sangrado abundante, el dolor abdominal o pélvico intenso, el dolor en un solo lado del abdomen, el dolor en la punta del hombro, el mareo o el desmayo requieren atención médica urgente. No esperes a tu próxima cita: acude a urgencias o llama a tu ginecóloga de inmediato.
Flujo vaginal en el embarazo (leucorrea) – un flujo transparente o blanco lechoso, sin olor fuerte, es normal durante el embarazo y puede aumentar desde el primer trimestre. Se produce por el aumento del estrógeno y el mayor flujo sanguíneo pélvico. Consulta con tu ginecóloga si cambia de color, huele mal o produce picor o ardor.
Estreñimiento en el embarazo – la dificultad para evacuar con regularidad es muy frecuente en el primer trimestre. La causa principal es la progesterona, que relaja la musculatura intestinal y enlentece la digestión. Las vitaminas prenatales con hierro también pueden contribuir. Se maneja con fibra, hidratación y actividad física moderada.
Progesterona – la hormona principal del primer trimestre, producida por el cuerpo lúteo en el ovario. Mantiene el embarazo, evita contracciones uterinas prematuras y tiene múltiples efectos secundarios: cansancio, náuseas, estreñimiento, hinchazón, reflujo y cambios de humor.
Gingivitis del embarazo – la inflamación de las encías causada por los cambios hormonales. Hace que sangren más fácilmente al cepillarse. No es peligrosa con una higiene dental adecuada, pero puede progresar a periodontitis si se descuida. Las revisiones dentales durante el embarazo son parte del cuidado prenatal integral.
Reflujo gastroesofágico en el embarazo – sensación de ardor en el pecho o la garganta causada por el ácido del estómago que sube hacia el esófago. La progesterona relaja el esfínter esofágico inferior, lo que facilita el reflujo. Comer en porciones pequeñas y no acostarse después de comer ayuda a reducirlo.
Riesgos laborales en el embarazo – algunos trabajos implican exposición a factores que pueden afectar el embarazo: químicos, radiación, esfuerzo físico intenso, infecciones o estrés extremo. En la mayoría de los países de América Latina y en Estados Unidos existen leyes que protegen a las trabajadoras embarazadas. Consulta con tu ginecóloga y con los recursos laborales de tu país.
En la semana 8 el embrión mide aproximadamente 1,6 cm y tiene un aspecto cada vez más humano. Se están formando los párpados, las orejas externas, los dedos de las manos y los pies, y los rasgos faciales son más definidos. El corazón, los riñones, el hígado, los pulmones y el sistema nervioso siguen desarrollándose activamente.
En la mayoría de los casos sí. La actividad cardíaca fetal suele ser claramente visible en un ultrasonido transvaginal a las 8 semanas. Si no se detectó a las 6 o 7 semanas, a las 8 semanas es más probable verlo con claridad. Tu ginecóloga u obstetra también medirá la longitud cráneo-rabadilla para confirmar la fecha probable de parto.
Sí. Un flujo transparente o blanco lechoso, sin olor fuerte, es normal durante el embarazo y puede aumentar desde el primer trimestre. Consulta con tu ginecóloga si el flujo tiene mal olor, es amarillo o verdoso, produce picor o ardor, o viene acompañado de sangrado, dolor o fiebre.
La progesterona, la hormona que sostiene el embarazo, relaja la musculatura intestinal y hace más lenta la digestión. Las vitaminas prenatales con hierro también pueden contribuir al estreñimiento. Beber suficiente agua, consumir alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y ciruelas pasas, y mantenerse activa puede ayudar. Consulta con tu médica antes de usar laxantes.
Busca atención de inmediato ante sangrado vaginal abundante, dolor intenso en un lado del abdomen o la pelvis, dolor en la punta del hombro, mareo, desmayo, fiebre alta, o vómitos tan frecuentes que no puedes retener ningún líquido durante varias horas. Estos síntomas requieren evaluación urgente.