En la semana 13 de embarazo el feto mide aproximadamente 7 cm de longitud cráneo-rabadilla y puede pesar alrededor de 28 gramos, comparable al tamaño de un durazno pequeño. Los rasgos faciales son más definidos, los ojos se han acercado hacia el centro de la cara y el intestino delgado está regresando a su lugar definitivo dentro de la cavidad abdominal. En cuanto a meses, la semana 13 corresponde aproximadamente a tres meses y una semana de embarazo.
La semana 13 es el final del primer trimestre en la mayoría de los calendarios de embarazo. A partir de este punto, el riesgo de pérdida del embarazo disminuye significativamente y muchas personas empiezan a sentirse más tranquilas y con más energía.
La semana 13 sigue a la semana 12 de embarazo y cierra el primer trimestre. A continuación puedes leer sobre la semana 14 de embarazo, cuando muchos calendarios dan inicio al segundo trimestre.
El feto mide unos 7 cm de longitud cráneo-rabadilla y pesa aproximadamente 28 gramos. La cabeza sigue siendo proporcionalmente grande, pero el cuerpo está creciendo para equilibrar la figura. Los ojos, que antes estaban a los lados de la cabeza, han migrado hacia el frente, dando al feto un aspecto cada vez más humano.
El intestino delgado, que en semanas anteriores se encontraba parcialmente fuera de la cavidad abdominal (en el cordón umbilical) durante una fase normal del desarrollo, ha regresado a su posición definitiva dentro del abdomen. Este proceso de retorno del intestino se completa alrededor de esta semana.
Los primordios de los dientes de leche están presentes bajo las encías. Un vello extremadamente fino llamado lanugo comenzará a aparecer sobre la piel en las próximas semanas. El feto se mueve, estira los brazos, dobla las rodillas y puede hacer expresiones faciales como fruncir el ceño, aunque estos movimientos todavía no se sienten desde el exterior.
Para muchas personas, el final del primer trimestre trae una mejoría gradual de las náuseas, el cansancio y otras molestias que han dominado las últimas semanas. Esta mejoría se debe a que la placenta ha tomado el relevo completo de la producción hormonal y los niveles de hCG empiezan a estabilizarse. Sin embargo, no todas las personas notan esta mejoría al mismo tiempo, y algunas continúan con síntomas hasta el segundo trimestre o más.
El abdomen puede sentirse más lleno y tenso. La piel del abdomen puede comenzar a picar a medida que se estira. Aplicar una crema hidratante, aceite de coco virgen o manteca de karité puede ayudar al confort de la piel, aunque no puede prevenir completamente la aparición de estrías, que dependen en gran medida de la genética. Si la picazón es muy intensa, está extendida más allá del abdomen, o viene acompañada de orina oscura o heces pálidas, consulta con tu ginecóloga para descartar otras causas.
La hinchazón, el estreñimiento, los cambios de humor y los cambios en los senos pueden continuar. También pueden aparecer cefaleas leves causadas por los cambios hormonales y el aumento del volumen sanguíneo. Si los dolores de cabeza son muy intensos, frecuentes o vienen acompañados de hinchazón en manos y cara o alteraciones visuales, comunícalo a tu ginecóloga.
Lanugo – un vello fino y suave que cubre el cuerpo del feto a partir de las semanas 13 a 16. Ayuda a mantener el vérnix caseosa (la capa blanquecina protectora) adherida a la piel. La mayor parte desaparece antes del nacimiento, aunque algunos bebés, especialmente los prematuros, nacen con algo de lanugo.
Estrías del embarazo – marcas en la piel causadas por el estiramiento rápido que pueden aparecer en el abdomen, los senos, los muslos y las caderas. Son cicatrices dérmicas profundas que dependen principalmente de la genética y la elasticidad individual de la piel. La hidratación puede mejorar el confort, pero no puede prevenirlas completamente. Con el tiempo, su color suele aclararse.
Hernia fisiológica del intestino – durante las semanas 6 a 12 del desarrollo, el intestino en crecimiento sale temporalmente de la cavidad abdominal hacia el cordón umbilical, ya que no hay espacio suficiente. Este proceso es completamente normal y el intestino regresa a su posición definitiva alrededor de las semanas 11 a 13. No debe confundirse con una hernia patológica.
hCG (gonadotropina coriónica humana) – la hormona del embarazo temprano que alcanza su pico máximo alrededor de las semanas 9 a 10 y luego comienza a descender gradualmente. Este descenso coincide con la mejoría de las náuseas que muchas personas experimentan al final del primer trimestre.
Cloasma o melasma del embarazo – manchas pardas o amarronadas que pueden aparecer en la frente, las mejillas, el labio superior y el mentón durante el embarazo. Las causa el aumento de melanina estimulado por las hormonas. El sol las intensifica, por lo que usar protector solar diariamente es importante. Suelen mejorar después del parto.
En la semana 13 el feto mide aproximadamente 7 cm y puede pesar alrededor de 28 gramos. Los rasgos faciales son más definidos, los ojos se han acercado entre sí y el intestino delgado está regresando a la cavidad abdominal. El feto se mueve, estira y puede hacer expresiones faciales, aunque todavía no se sienten desde el exterior.
Depende del calendario. Muchas fuentes ubican el final del primer trimestre al completar la semana 13, aunque otras lo sitúan en la semana 12 o 14. Lo más importante es que estás saliendo del primer trimestre y entrando en una etapa en la que los síntomas suelen mejorar.
Para muchas personas, las náuseas y el cansancio comienzan a mejorar alrededor de las semanas 12 a 14. Sin embargo, otras personas siguen sintiéndose mal hasta el segundo trimestre o más. Ambas experiencias son normales. Si las náuseas continúan siendo muy intensas, consulta con tu ginecóloga.
En la mayoría de los embarazos sin complicaciones, el ejercicio moderado es seguro y beneficioso. Caminar, nadar, yoga prenatal y ciclismo estacionario son buenas opciones. Evita deportes de contacto, actividades con riesgo de caída y el sobrecalentamiento. Consulta con tu ginecóloga si tienes dudas sobre qué actividades son adecuadas para tu caso.
Las estrías suelen aparecer a partir del segundo trimestre, cuando la panza crece más rápido. Dependen en gran medida de la genética y la elasticidad de la piel. Mantener la piel hidratada con aceites o cremas puede ayudar al confort, aunque no puede prevenirlas completamente. Si sientes picazón intensa en el abdomen, consulta con tu médica para descartar otras causas.