En la semana 25 de embarazo el bebé mide entre 30 y 35 cm de longitud total y puede pesar entre 650 y 750 gramos, comparable al tamaño de una coliflor mediana. Los movimientos son más nítidos y frecuentes, y muchas personas empiezan a reconocer un patrón: el bebé activo a ciertas horas, más quieto en otras. El sueño puede volverse menos cómodo a medida que la barriga crece. En cuanto a meses, la semana 25 corresponde aproximadamente a seis meses y una semana de embarazo.
Si aún no has realizado la curva de glucosa, este es el momento de programarla. La ventana es entre las semanas 24 y 28. El tercer trimestre comienza en la semana 28, que está ya muy próxima.
La semana 25 sigue a la semana 24 de embarazo y pertenece al segundo trimestre. A continuación puedes leer sobre la semana 26 de embarazo, cuando el bebé sigue acumulando grasa y fuerza para los últimos meses.
El bebé mide entre 30 y 35 cm de longitud total y pesa aproximadamente entre 650 y 750 gramos. La grasa subcutánea sigue acumulándose y la piel tiene cada vez menos arrugas. Los rasgos faciales están bien definidos. El cabello de la cabeza, las cejas y las pestañas son claramente visibles.
Los movimientos de respiración son más organizados y frecuentes. El bebé traga líquido amniótico, produce orina y practica los reflejos de succión y deglución. Los sentidos continúan madurando: el bebé puede percibir cambios de luz a través de la pared abdominal, responder a la voz materna y distinguir sabores en el líquido amniótico.
Las patadas y los movimientos pueden ser ya lo suficientemente fuertes como para ser visibles desde el exterior: algunas parejas o familiares pueden sentir y ver el movimiento apoyando la mano en el abdomen. Este es uno de los momentos más recordados del embarazo.
El dolor de espalda lumbar puede intensificarse a medida que el útero crece y el centro de gravedad se desplaza. Los ligamentos pélvicos, relajados por la relaxina, pueden provocar dolor de cintura pélvica o disfunción de la sínfisis del pubis — molestia en la zona del pubis, la ingle o la parte interior de los muslos, especialmente al caminar, subir escaleras o al separar las piernas. Si este dolor es intenso o limita tus actividades, habla con tu ginecóloga: la fisioterapia pélvica es segura durante el embarazo y muy efectiva para este tipo de dolor.
Las contracciones de Braxton Hicks pueden ser más frecuentes. La deshidratación y el cansancio las intensifican. Bebe suficiente agua, descansa cuando puedas y cambia de posición si notas tensiones frecuentes. Si las contracciones se vuelven regulares, dolorosas o van acompañadas de sangrado, pérdida de líquido o presión pélvica intensa, busca atención médica urgente.
El insomnio es muy frecuente en el segundo y tercer trimestre. La barriga que crece dificulta encontrar una posición cómoda, la micción nocturna interrumpe el sueño, y las preocupaciones o la ansiedad pueden mantenerte despierta. Dormir de lado con almohadas de apoyo (entre las rodillas, bajo el abdomen y detrás de la espalda), mantener una rutina de sueño regular, limitar los líquidos en las últimas horas del día y evitar las pantallas antes de acostarte puede ayudar. Si el insomnio es severo o persistente, coméntaselo a tu ginecóloga.
La acidez, la hinchazón, el estreñimiento, la congestión nasal y los cambios de humor continúan siendo comunes. La hinchazón súbita, el dolor de cabeza muy intenso, las alteraciones visuales, la fiebre o la reducción de los movimientos del bebé requieren atención médica urgente.
Disfunción de la sínfisis del pubis (DSP) / Dolor de cintura pélvica – dolor en la articulación del pubis, la ingle o la parte interna de los muslos causado por la relajación excesiva de los ligamentos pélvicos por la relaxina. Es muy frecuente en el embarazo. Se maneja con fisioterapia especializada en suelo pélvico, uso de cinturón pélvico, ajustes en la actividad física y, en casos severos, reposo parcial.
Insomnio en el embarazo – la dificultad para dormir o mantener el sueño es muy frecuente a partir del segundo trimestre. Sus causas incluyen el tamaño creciente del abdomen, la micción nocturna, el síndrome de piernas inquietas, la acidez nocturna, los calambres y la ansiedad. Las estrategias no farmacológicas son la primera línea de manejo; consulta con tu ginecóloga antes de tomar cualquier medicamento para dormir.
Síndrome de piernas inquietas en el embarazo – sensación de malestar o necesidad imperante de mover las piernas, especialmente en reposo o al intentar dormir. Es más frecuente en el embarazo y se ha asociado con la deficiencia de hierro. Si lo presentas, coméntaselo a tu ginecóloga.
Conteo de movimientos fetales – el registro del número de movimientos fetales en un período determinado como forma de monitorizar el bienestar del bebé. Generalmente se recomienda a partir de las semanas 26–28, cuando el bebé tiene un patrón establecido. No hay un número mínimo universalmente acordado, pero lo importante es que conozcas el patrón habitual de tu bebé y consultes si notas un cambio.
Surfactante pulmonar – sustancia producida por los pulmones del feto que madura progresivamente entre las semanas 24 y 36. Previene el colapso de los alveolos al exhalar. Su producción continúa activamente en la semana 25 y es uno de los factores más importantes que determinan la madurez pulmonar fetal.
La semana 25 corresponde aproximadamente a seis meses y una semana de embarazo. Estás avanzando bien por el segundo trimestre y te acercas al tercer trimestre, que comienza en la semana 28.
El bebé mide aproximadamente entre 30 y 35 cm de longitud total y puede pesar entre 650 y 750 gramos, comparable al tamaño de una coliflor mediana. Las medidas del ultrasonido son más precisas que los promedios de las guías.
Muchas personas sienten movimientos regulares a las 25 semanas, aunque los patrones pueden variar de un día a otro. Si más adelante notas una reducción clara de los movimientos respecto a lo que es habitual para tu bebé, contacta a tu ginecóloga sin esperar.
Sí. El dolor lumbar, la presión pélvica y las contracciones irregulares de Braxton Hicks son frecuentes en el segundo trimestre. Las contracciones regulares, dolorosas o con sangrado, pérdida de líquido o reducción de movimientos requieren evaluación médica.
La curva de glucosa se realiza entre las semanas 24 y 28. Si ya tienes 25 semanas y no la has hecho, habla con tu ginecóloga en la próxima consulta para programarla cuanto antes. Las personas con factores de riesgo (antecedentes familiares de diabetes, sobrepeso, embarazo anterior con diabetes gestacional) pueden necesitar hacerla antes.