En la semana 3 de embarazo, puede que la concepción haya ocurrido, aunque todavía no lo sabes. Si un espermatozoide encontró el óvulo después de la ovulación, el óvulo fecundado comienza a dividirse en más células mientras viaja por la trompa de Falopio en dirección al útero.
Esta pequeña agrupación de células es microscópica; no se puede ver ni sentir. Hacia el final de la semana 3 o el inicio de la semana 4, puede llegar al útero y comenzar a implantarse en el endometrio. El momento exacto de la implantación varía de una persona a otra, lo que explica por qué los síntomas tempranos del embarazo y los resultados de las pruebas pueden ser tan distintos en cada caso.
La semana 3 sigue a la semana 2 de embarazo, cuando la ovulación y la ventana fértil fueron el centro de atención, y pertenece al primer trimestre. A continuación puedes leer sobre la semana 4 de embarazo, cuando el retraso menstrual y una prueba de embarazo positiva se vuelven más probables.
Es probable que todavía no te sientas embarazada. Algunas personas notan cólicos muy leves, sensibilidad en los senos, cansancio, hinchazón abdominal o un pequeño manchado alrededor del momento de la implantación. Estos signos son difíciles de distinguir de los síntomas premenstruales normales y no son concluyentes por sí solos.
Una prueba de embarazo casera puede seguir siendo negativa en la semana 3, porque la hormona hCG que detectan estas pruebas solo se produce en cantidades medibles después de que el blastocisto se implanta. Hacer la prueba más cerca de la fecha en que esperas tu período ofrece un resultado más confiable. Si la prueba sale negativa pero tu período no llega, repítela unos días después. Si prefieres mayor certeza antes de que llegue tu período, puedes solicitar en un laboratorio clínico una prueba cuantitativa de beta-hCG en sangre, disponible en la mayoría de los laboratorios en América Latina y en Estados Unidos.
Un manchado leve puede ocurrir alrededor de la implantación. Sin embargo, el sangrado abundante, el dolor abdominal o pélvico intenso, el dolor en la punta del hombro, el mareo o el desmayo deben evaluarse de forma urgente. Estos síntomas pueden ser señales de un embarazo ectópico u otras complicaciones que requieren atención médica inmediata. Comunícate con tu ginecóloga, médica de familia o partera profesional, o acude al servicio de urgencias más cercano.
Cigoto – el óvulo fecundado inmediatamente después de la unión del óvulo y el espermatozoide. Contiene el material genético completo del bebé.
Mórula – la pequeña agrupación de células que se forma cuando el cigoto comienza a dividirse. Recibe este nombre porque su forma recuerda a una mora.
Blastocisto – la siguiente etapa de desarrollo, una vez que la mórula sigue dividiéndose y forma una cavidad interna. El blastocisto es el que llega al útero y se implanta en el endometrio.
Implantación – el proceso por el cual el blastocisto se adhiere y penetra en el endometrio (el revestimiento interno del útero). Es el momento en que comienza oficialmente el embarazo. Ocurre generalmente entre los días 6 y 12 después de la ovulación.
Sangrado de implantación – un manchado leve, de color rosado o café claro, que algunas personas experimentan cuando el blastocisto se implanta. No siempre ocurre y puede confundirse con el inicio del período.
Beta-hCG en sangre – prueba de laboratorio que mide la concentración de la hormona hCG en sangre. Es más sensible que las pruebas caseras y puede detectar un embarazo antes de que llegue el retraso menstrual. Está disponible en la mayoría de los laboratorios clínicos en América Latina y en Estados Unidos.
Embarazo ectópico – un embarazo que se implanta fuera del útero, generalmente en la trompa de Falopio. Es una emergencia médica. Los síntomas de alarma incluyen dolor intenso en un lado del abdomen o la pelvis, sangrado vaginal, dolor en la punta del hombro, mareo o desmayo.
Si un espermatozoide fecundó el óvulo después de la ovulación, el óvulo fecundado (cigoto) empieza a dividirse en más células mientras viaja por la trompa de Falopio hacia el útero. Esta pequeña agrupación de células se llama mórula y luego blastocisto. Todavía es microscópica y no se puede sentir ni ver.
La implantación puede comenzar hacia el final de la semana 3 o al inicio de la semana 4, dependiendo de cuándo ocurrieron la ovulación y la fecundación. El blastocisto llega al útero y se adhiere al endometrio en un proceso que puede tardar varios días. El momento exacto varía de una persona a otra.
La mayoría de las personas no sienten síntomas claros de embarazo en la semana 3. Algunas pueden notar cólicos leves, sensibilidad en los senos, cansancio o un ligero manchado alrededor del momento de la implantación, pero estas señales son muy similares a los síntomas premenstruales y no son concluyentes por sí solas.
Generalmente no. Las pruebas de embarazo caseras detectan la hormona hCG, que comienza a producirse después de la implantación. En la semana 3 la implantación puede no haber ocurrido aún, por lo que el resultado suele ser negativo o poco confiable. Es mejor esperar al día en que esperas tu período. Si quieres mayor certeza antes, puedes pedir una prueba cuantitativa de beta-hCG en sangre en un laboratorio clínico.
Un manchado leve puede ocurrir alrededor de la implantación y es conocido como sangrado de implantación. Suele ser escaso, de color rosado o café claro, y dura poco tiempo. Sin embargo, el sangrado abundante, el dolor abdominal o pélvico intenso, el dolor en la punta del hombro, el mareo o el desmayo requieren atención médica urgente, ya que pueden ser señales de un embarazo ectópico u otras complicaciones.