El parto es una experiencia profundamente personal y, al mismo tiempo, un proceso fisiológico con una lógica precisa. Prepararse no significa controlarlo todo: significa reconocer las señales del cuerpo, conocer las opciones disponibles y saber cuándo pedir ayuda. Si buscas la lista de lo que llevar al hospital, consulta la bolsa de maternidad. Para los últimos días antes del parto, lee las guías de las semana 38, semana 39 y semana 40 de embarazo.
El trabajo de parto puede comenzar de varias formas. Las más frecuentes son:
El trabajo de parto se describe habitualmente en tres etapas:
La primera etapa comienza con las primeras contracciones regulares y finaliza con la dilatación completa del cuello uterino (10 cm). Se divide en dos fases:
Fase latente (0 a 5-6 cm): las contracciones son irregulares o moderadamente regulares, de intensidad variable. El cuello se va borrando (adelgazando) y dilatando lentamente. Esta fase puede durar varias horas o incluso uno a dos días en primíparas. En general, no es necesario ir al hospital durante la fase latente: muchas ginecólogas aconsejan quedarse en casa con actividad suave, hidratación y descanso, e ir cuando las contracciones cumplan la pauta indicada.
Fase activa (5-6 cm a 10 cm): las contracciones son regulares, frecuentes (cada 2 a 5 minutos), duran 60 segundos o más y son intensas. La dilatación progresa a un ritmo más rápido. Es el momento de dirigirse al hospital. El equipo evaluará la dilatación, el borramiento, el encajamiento del bebé, la frecuencia cardíaca fetal y el estado de las membranas. La analgesia epidural se administra habitualmente durante la fase activa.
La segunda etapa comienza con la dilatación completa (10 cm) y termina con el nacimiento del bebé. La sensación de presión intensa en el periné y el deseo de empujar son señales de que el bebé está descendiendo por el canal del parto. El equipo guiará el pujo, las posiciones y la respiración. La duración varía: en primíparas puede durar de 30 minutos a dos horas con epidural; en multíparas suele ser más rápida.
Durante el expulsivo, la matrona o el ginecólogo protegerá el periné para reducir el riesgo de desgarros. La episiotomía solo se realiza si existe una indicación clínica específica, como sufrimiento fetal que requiera nacimiento inmediato.
Tras el nacimiento del bebé, la placenta se desprende de la pared del útero y se expulsa. Con el manejo activo del alumbramiento —administración de oxitocina y tracción controlada del cordón—, la tercera etapa suele completarse en 5 a 15 minutos. El equipo verificará que la placenta está completa y evaluará el sangrado y la contracción uterina.
Si el estado de la madre y el bebé lo permite, el recién nacido se coloca piel con piel sobre el pecho de la madre inmediatamente tras el nacimiento. El cordón se corta con pinzamiento tardío cuando sea posible. Se realizan la puntuación de APGAR, la vitamina K intramuscular, los colirios antibióticos y el peso y la medición del bebé.
El dolor del trabajo de parto es real, variable e individual: su intensidad, localización y tolerabilidad difieren mucho de una persona a otra y de un parto a otro. No existe la decisión "correcta" en cuanto al manejo del dolor: lo importante es que sea informada y respetada.
Analgesia epidural: la opción más eficaz disponible. Un anestesiólogo coloca un catéter en el espacio epidural de la columna lumbar y administra anestésico local con opiáceo de forma continua. Proporciona un alivio muy significativo del dolor pélvico y perineal. La evidencia actual muestra que no prolonga el trabajo de parto ni aumenta la tasa de cesárea. Puede pedirse en cualquier momento del trabajo de parto activo. Contexto LatAm: disponible de forma rutinaria en la mayoría de los hospitales privados; en hospitales públicos su disponibilidad varía según el país, la institución y el turno. Pregunta en tu maternidad con anticipación.
Analgesia sistémica: opiáceos (tramadol, meperidina) por vía IV o IM. Son menos eficaces que la epidural; atraviesan la placenta y pueden afectar temporalmente la respiración del recién nacido, por lo que no se administran cerca del parto.
Métodos no farmacológicos: hidroterapia (ducha o bañera caliente), movimiento activo y cambios de posición, masaje lumbar, pelota de parto, TENS, respiración guiada (psicoprofilaxis), aromaterapia y acompañamiento continuo. Son complementos útiles, especialmente en la fase latente y al inicio de la fase activa.
Dependiendo del país, la institución y el tipo de parto, tu equipo puede incluir:
La cesárea es una cirugía abdominal que permite el nacimiento del bebé mediante incisión en el abdomen y el útero. Puede ser programada (planificada con anticipación por indicaciones médicas: presentación podálica, placenta previa, cesárea anterior, etc.) o de urgencia (no planificada, ante una situación que requiere el nacimiento inmediato).
La anestesia habitual para la cesárea es la anestesia espinal o epidural, que te mantiene consciente y despierta. El acompañante puede estar presente en muchos centros. El bebé nace en pocos minutos tras iniciar la cirugía; la sutura del útero y el abdomen toma entre 30 y 45 minutos adicionales. Si el estado de ambos lo permite, el contacto piel con piel puede iniciarse en el quirófano.
La recuperación de una cesárea lleva más tiempo que la de un parto vaginal: el alta hospitalaria suele ser a los 3 o 4 días y la recuperación completa puede tardar 4 a 6 semanas. La movilización temprana reduce el riesgo de trombosis.
Contacta con tu maternidad de inmediato o llama a los servicios de urgencias si durante el trabajo de parto o el posparto inmediato observas:
Matrona / partera profesional – profesional de la salud con formación universitaria específica en salud sexual, reproductiva y obstétrica. En muchos países de América Latina (especialmente Chile) asiste partos de bajo riesgo de forma autónoma. Distinta de la "partera tradicional" o "comadrona empírica", que no tiene formación universitaria reconocida. En México se usa el término "partera profesional"; en Argentina y Colombia, "obstétrica" o "obstetricia licenciada"; en Chile y España, "matrona".
Monitoreo fetal / cardiotocografía (CTG) – registro simultáneo de la frecuencia cardíaca fetal y las contracciones uterinas mediante sensores externos. Permite evaluar el bienestar del bebé durante el trabajo de parto. Puede ser intermitente (con un Doppler de mano o un CTG periódico) o continuo (electrónico, durante todo el trabajo de parto). El monitoreo continuo se indica habitualmente en embarazos de alto riesgo, partos inducidos y cuando hay signos de sufrimiento fetal.
Puntuación de APGAR – evaluación rápida del estado del recién nacido al minuto y a los cinco minutos del nacimiento, puntuando cinco parámetros (frecuencia cardíaca, respiración, tono muscular, respuesta a estímulos y color) de 0 a 2 cada uno. Una puntuación de 7-10 indica un recién nacido en buen estado; menor de 7 puede requerir reanimación. No predice el desarrollo ni la salud futura.
Alumbramiento – tercera etapa del parto: el período que va desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión completa de la placenta y las membranas. Con el manejo activo del alumbramiento (oxitocina IV + tracción controlada del cordón), suele completarse en 5 a 15 minutos. El equipo verifica que la placenta está completa y monitoriza el sangrado y la contracción del útero.
Pinzamiento tardío del cordón umbilical – esperar al menos 60 segundos (idealmente 2 a 3 minutos o hasta que el cordón deje de pulsar) antes de cortar el cordón umbilical. Permite transferir al bebé entre 80 y 100 ml de sangre adicional de la placenta, aumentando sus reservas de hierro y reduciendo el riesgo de anemia en los primeros meses. Recomendado por la OMS para todos los partos, incluyendo cesáreas, cuando el estado materno y neonatal lo permite.
La guía práctica más usada para primíparas es la regla 5-1-1: contracciones cada 5 minutos, que duran al menos 1 minuto, durante al menos 1 hora. En multíparas (cuyo trabajo de parto suele progresar más rápido) o si el hospital está lejos, tu ginecóloga puede indicarte ir antes. Si las membranas se rompen (pérdida de líquido amniótico), llama de inmediato aunque no tengas contracciones. Si tienes sangrado abundante, fiebre o sientes que el bebé se mueve mucho menos, ve al hospital sin esperar.
Depende del protocolo de tu institución. En muchos hospitales de América Latina y España se permite una dieta líquida o semilíquida durante la fase latente del trabajo de parto. En otros centros se restringe la ingesta oral por protocolo de anestesia (por si fuera necesaria una cesárea de urgencia). Pregunta a tu ginecóloga cuál es la política de tu maternidad. Si puedes comer, opta por alimentos ligeros y fáciles de digerir: caldos, zumos, fruta, galletas. La hidratación oral o intravenosa es habitual durante el trabajo de parto.
La duración varía mucho de una persona a otra y de un parto a otro. En primíparas, el trabajo de parto activo (desde los 5-6 cm de dilatación hasta el nacimiento) dura en promedio 6 a 12 horas, aunque puede ser más corto o más largo. En multíparas suele ser más rápido: 4 a 8 horas o menos. La fase latente (antes de los 5-6 cm) puede durar desde unas pocas horas hasta uno o dos días, especialmente en primíparas. La inducción del parto puede prolongar el proceso total.
En los primeros minutos tras el nacimiento, si el estado de ambos lo permite: el bebé se coloca piel con piel sobre tu pecho, el cordón umbilical se corta con pinzamiento tardío, se evalúa el APGAR al minuto y a los cinco minutos, y se realiza el alumbramiento (expulsión de la placenta). En las primeras horas se administran la vitamina K intramuscular y los colirios antibióticos al bebé. El equipo pesa y mide al recién nacido, revisa el periné y el sangrado de la madre, y evalúa el inicio de la lactancia si así lo has elegido.
En varios países de América Latina el derecho al acompañante de parto está reconocido por ley: Argentina (Ley 25.929), México (NOM-007 y legislación estatal), Colombia y Chile (Ley 20.584). Sin embargo, en la práctica algunos hospitales públicos limitan este derecho por falta de espacio, cambios de turno o protocolos internos. Infórmate en tu institución con anticipación sobre los requisitos (puede ser necesario un registro previo o un formulario). Si te dicen que no es posible, pregunta en qué normativa se basan.