En la semana 38 de embarazo el bebé mide entre 49 y 51 cm de longitud total y puede pesar entre 3,2 y 3,5 kilogramos, comparable al tamaño de una chirimoya grande. El embarazo se encuentra en el tramo final del "a término temprano" y la frontera con el término completo está a una semana. Los controles prenatales son ahora semanales. En cuanto a meses, la semana 38 corresponde a aproximadamente nueve meses y dos semanas de embarazo.
La semana 38 sigue a la semana 37 de embarazo y pertenece al tercer trimestre. A continuación puedes leer sobre la semana 39 de embarazo, cuando el embarazo alcanza el término completo y los mejores resultados neonatales se obtienen de forma espontánea.
El bebé mide entre 49 y 51 cm y pesa entre 3,2 y 3,5 kilogramos. Todos los sistemas del cuerpo están maduros o muy próximos a la madurez completa. El cerebro y el hígado continúan desarrollándose: son los últimos dos órganos en finalizar su maduración. La circunferencia de la cabeza puede ser ya mayor que la del abdomen, lo que facilita que la cabeza sea la parte que presenta al canal del parto.
El bebé sigue acumulando grasa, recibiendo anticuerpos maternos a través de la placenta y practicando los movimientos de respiración. Las uñas de los dedos de las manos suelen superar la punta de los dedos; las de los pies están llegando. Los intestinos contienen meconio y están listos para funcionar desde el primer día.
La presión pélvica puede ser muy intensa. Caminar, subir escaleras y cambiar de posición son movimientos que requieren esfuerzo. Muchas personas describen la sensación de "llevar una bola de bolos entre las piernas". El relámpago pélvico puede ser muy frecuente.
La ganancia de peso puede estabilizarse o detenerse en estas últimas semanas. El cuerpo redistribuye líquidos y el útero puede apretar el estómago tanto que comer en cantidad normal resulta imposible: come en porciones pequeñas y nutritivas, con frecuencia. La diarrea leve antes del parto es frecuente: el cuerpo "se limpia" gracias a las prostaglandinas. Busca atención urgente ante contracciones regulares, rotura de membranas, sangrado activo, reducción de movimientos, hinchazón súbita o dolor de cabeza intenso.
La inducción del parto es el inicio artificial del trabajo de parto mediante medicamentos o procedimientos cuando el embarazo no ha iniciado el parto de forma espontánea. Puede estar indicada por razones médicas —hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional mal controlada, rotura de membranas sin contracciones, retraso del crecimiento intrauterino, embarazo postérmino— o planificarse de forma electiva, aunque en este último caso las guías actuales no la recomiendan antes de la semana 39 sin indicación clínica.
Los métodos más comunes son:
La duración de una inducción varía enormemente: con un cuello favorable (escala de Bishop alta) puede comenzar el trabajo de parto activo en pocas horas; con un cuello inmaduro, el proceso puede durar 24 a 48 horas. Si te proponen una inducción, pregunta cuál es la indicación médica específica, qué método se utilizará, cuánto tiempo puede tomar y cuáles son las alternativas si el proceso no progresa.
El dolor del parto es uno de los temas que más preocupa en las últimas semanas. Conocer las opciones con antelación te permite tomar decisiones informadas en el momento del trabajo de parto:
Analgesia epidural: la opción más eficaz disponible. Un anestesiólogo introduce un catéter en el espacio epidural de la columna lumbar y administra anestésico local con opiáceo de forma continua. Permite un alivio del dolor muy significativo y puede ajustarse durante el trabajo de parto. La epidural no prolonga el trabajo de parto ni aumenta la tasa de cesárea según la evidencia actual. Los efectos secundarios más comunes son hipotensión (caída de tensión) e incapacidad temporal para caminar. Puede solicitarse en cualquier momento del trabajo de parto activo.
Analgesia sistémica: medicamentos opiáceos (tramadol, meperidina) administrados por vía intravenosa o intramuscular. Menos efectivos que la epidural para el control del dolor; atraviesan la placenta y pueden afectar temporalmente la respiración del recién nacido, por lo que no se administran cerca del parto.
Métodos no farmacológicos: hidroterapia (ducha o bañera caliente), movimiento activo, masaje lumbar, pelota de parto, TENS (estimulación nerviosa transcutánea), respiración guiada, acompañamiento continuo (doula). Son complementos útiles, especialmente en las primeras fases del trabajo de parto.
Contexto LatAm: la epidural está disponible de forma rutinaria en la mayoría de los hospitales privados. En hospitales públicos su disponibilidad varía significativamente según el país, la institución y el turno. Pregunta en tu maternidad con anticipación si la epidural está disponible las 24 horas y bajo qué condiciones puede solicitarse.
Inducción del parto – inicio artificial del trabajo de parto mediante medicamentos (misoprostol, oxitocina) o procedimientos (sonda de Foley, amniotomía). Está indicada cuando los riesgos de prolongar el embarazo superan a los del trabajo de parto inducido. Las guías actuales no recomiendan la inducción electiva (sin indicación médica) antes de la semana 39. Si el cuello uterino no está maduro, la inducción puede durar 24 a 48 horas.
Misoprostol – prostaglandina sintética (análogo de la prostaglandina E1) que se usa para madurar el cuello uterino e iniciar contracciones. Se administra por vía vaginal o sublingual. Es el agente de inducción más ampliamente utilizado en América Latina. Requiere monitorización continua del bienestar fetal durante su administración, ya que puede producir hiperestimulación uterina (contracciones excesivamente frecuentes).
Escala de Bishop – sistema de puntuación (0-13) que evalúa la madurez del cuello uterino antes de una inducción, valorando la dilatación, el borramiento, la consistencia, la posición del cuello y el encajamiento del bebé. Una puntuación de 6 o más indica un cuello favorable para la inducción con oxitocina. Puntuaciones bajas sugieren que el cuello necesita maduración previa (misoprostol o Foley) antes de iniciar la oxitocina.
Analgesia epidural – técnica anestésica que administra anestésico local y opiáceo a través de un catéter en el espacio epidural de la columna lumbar, produciendo bloqueo del dolor pélvico y perineal sin pérdida de consciencia. Es la forma más efectiva de alivio del dolor durante el trabajo de parto. La evidencia actual muestra que no prolonga el trabajo de parto ni aumenta la tasa de cesárea. Su disponibilidad en hospitales públicos de América Latina es variable.
Amniotomía – rotura artificial de las membranas amnióticas realizada por el médico o la matrona con un instrumento delgado durante una exploración vaginal. Se utiliza para iniciar o acelerar el trabajo de parto cuando el cuello ya está dilatado. No es dolorosa para la madre ni para el bebé. Una vez rotas las membranas, aumenta el riesgo de infección si el parto no ocurre en las siguientes horas, por lo que habitualmente se combina con oxitocina para asegurar la progresión del trabajo de parto.
Las guías clínicas actuales de los principales organismos obstétricos internacionales no recomiendan la inducción electiva (sin indicación médica) antes de la semana 39. A las 38 semanas el cerebro y el hígado todavía están terminando de madurar. Si en tu institución te proponen inducir a las 38 semanas, es válido preguntar cuál es la indicación médica específica, qué riesgo justifica la inducción en este momento y cuáles son las alternativas. La inducción por conveniencia o por preferencia de la agenda del médico no cumple los criterios de indicación basada en evidencia.
La colocación de la epidural implica una punción en la zona lumbar de la espalda. Antes de la punción se aplica anestesia local, por lo que la mayoría de las personas describen el procedimiento como molesto pero no muy doloroso. Una vez colocada, el alivio del dolor comienza en unos 10 a 20 minutos. Puedes solicitar la epidural en cualquier momento del trabajo de parto activo. No hay una dilatación mínima para pedirla: la creencia de que hay que esperar a 4 o 5 cm está desactualizada según la evidencia actual.
No, según la evidencia científica actual. Los estudios más rigurosos muestran que la epidural no prolonga el trabajo de parto de forma significativa ni aumenta la tasa de cesárea. Puede prolongar ligeramente la fase expulsiva (el pujo), pero esto no suele traducirse en una cesárea. Uno de los efectos secundarios más comunes es la hipotensión (caída de la tensión arterial), que se previene y trata fácilmente con fluidoterapia.
Varía enormemente según el estado del cuello uterino. Con un cuello favorable (escala de Bishop alta), el trabajo de parto puede comenzar en pocas horas tras iniciar la oxitocina. Con un cuello inmaduro, el proceso de maduración cervical con misoprostol o sonda de Foley puede tomar 12 a 24 horas antes de que el trabajo de parto activo comience, lo que significa que la inducción completa puede durar 24 a 48 horas. Pregunta a tu ginecóloga qué esperar en tu caso específico.
La semana 38 corresponde a aproximadamente nueve meses y dos semanas en el conteo estándar. En el conteo lunar (meses de cuatro semanas), 38 semanas equivalen a nueve meses y dos semanas. El embarazo está a punto de culminar: solo faltan una o dos semanas para la fecha probable de parto, aunque el parto espontáneo puede ocurrir en cualquier momento entre las semanas 37 y 42.