Tener la bolsa lista con tiempo evita buscar documentos, cargadores o ropa del bebé en el momento en que comiencen las contracciones. Se recomienda tenerla preparada a partir de la semana 34 o la semana 36 como muy tarde. Revisa esta lista y compárala con lo que te haya indicado tu ginecóloga o tu institución: lo que necesitas aportar varía mucho según el hospital y el país.
Si estás preparándote para las últimas semanas, también puedes leer las guías de las semana 38, semana 39 y semana 40 de embarazo, y la guía completa sobre el parto.
Esta es la diferencia más importante que debes conocer antes de preparar tu bolsa:
En la mayoría de los hospitales públicos de América Latina, la institución provee la atención médica y obstétrica, pero no los insumos básicos: en muchos centros deberás aportar tú los pañales, las toallitas, las compresas, el jabón, las toallas, la ropa del bebé y, en algunos casos, el camisón para el parto. Esta es la norma en gran parte de México, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Argentina (hospitales provinciales). Ir sin estos insumos puede suponer no tenerlos disponibles.
En hospitales privados y clínicas, lo habitual es que provean pañales, toallitas, compresas y ropa para el bebé, aunque varían según la institución. Aun así, muchas familias prefieren llevar sus propias cosas.
Siempre llama a tu institución con antelación para preguntar exactamente qué debes aportar. No asumas que porque es un hospital público no provee nada (algunos sí lo hacen) ni que porque es privado lo provee todo. La llamada previa evita sorpresas en el momento más inoportuno.
Evita sobrecargar la bolsa: una maleta demasiado grande es difícil de manejar. No necesitas:
Carnet prenatal – documento o libreta que recoge todos los datos del seguimiento del embarazo: exámenes de laboratorio, ecografías, medición de tensión arterial y peso, resultados del cultivo del EGB, grupo sanguíneo y Rh, y cualquier incidencia clínica. Es fundamental que lo lleves al hospital al momento del parto: el equipo de guardia necesita esta información, especialmente si no te conoce.
Compresas postparto – compresas de alta absorbencia diseñadas para el sangrado vaginal (loquios) tras el parto. En las primeras horas el sangrado puede ser abundante; las compresas deben ser de talla grande o "postparto". Los tampones están contraindicados en el posparto: no se usan nunca en las primeras semanas tras el nacimiento, independientemente del tipo de parto.
Silla de auto para recién nacido – silla orientada hacia atrás (contramarcha) homologada para el peso y la talla del recién nacido. En la mayoría de los países de América Latina y en España su uso es obligatorio por ley desde el primer viaje en coche. Debe instalarse correctamente antes del parto y no debe usarse si ha sufrido un impacto o si supera la fecha de caducidad del fabricante.
Plan de parto – documento escrito que resume las preferencias de la persona gestante para el trabajo de parto, el nacimiento y el posparto inmediato: posiciones, manejo del dolor, episiotomía, pinzamiento del cordón, contacto piel con piel, lactancia, entre otros. No es un contrato legal ni garantiza que se cumplirán todas las preferencias (el parto puede cambiar rápidamente), pero es una herramienta de comunicación útil entre la familia y el equipo médico. Lleva copias suficientes.
Ropa de apertura frontal para lactancia – camisones, tops y sujetadores que se abren por delante o tienen acceso directo al pecho, facilitando la lactancia materna y el contacto piel con piel. Esencial para el ingreso hospitalario y los primeros días en casa. Las camisas de botones también funcionan bien.
Se recomienda tener la bolsa lista a partir de la semana 34 o 35. A partir de esa semana, aunque el parto espontáneo antes de las 37 semanas es poco frecuente, cualquier eventualidad puede requerir ir al hospital antes de lo previsto. A la semana 36 la bolsa debe estar completamente lista y en un lugar accesible para cualquier persona de tu entorno, no solo para ti.
En la mayoría de los hospitales públicos de América Latina la institución provee la atención médica (personal, instrumental, medicamentos), pero tú debes aportar los insumos básicos: pañales, toallitas, ropa del bebé, compresas postparto, artículos de higiene y, en muchos casos, el camisón para el parto. Esto varía mucho entre países e instituciones: algunos centros públicos sí proveen ciertos insumos, otros no proveen ninguno. La única forma segura de saberlo es llamar a tu maternidad con anticipación y preguntar específicamente qué necesitas traer para ti y para el bebé.
Para la estancia hospitalaria (generalmente 1 a 3 días en un parto vaginal sin complicaciones, 3 a 4 días en una cesárea), lleva 2 a 3 bodies o mamelucos de recién nacido, 1 a 2 pijamas o peleles de manga larga, 2 a 3 gorros, 2 pares de medias y manoplas, y una manta o frazada. Para el regreso a casa, prepara una ropa de salida adecuada a la temperatura del momento. No necesitas llevar ropa para semanas: solo para los días de hospitalización.
Lo más cómodo es un camisón o bata de apertura frontal que facilite la exploración vaginal, la colocación de la epidural y el contacto piel con piel tras el nacimiento. Muchos hospitales proveen una bata institucional, pero tener la tuya propia puede ser más cómodo. Evita ropa ajustada o difícil de quitar. El parto es un momento en el que la comodidad funcional tiene absoluta prioridad sobre cualquier otro criterio.
Sí. El trabajo de parto puede durar muchas horas y el acceso a comida puede ser limitado de noche o en fines de semana. Tu acompañante debería llevar: documento de identidad (y cualquier credencial o formulario que requiera tu institución), ropa cómoda y una muda de ropa interior, teléfono y cargador, comida y bebida propias, y artículos de higiene básicos si es posible que pernocte. En algunos hospitales públicos pueden pedirle que se identifique o que muestre una autorización previa para estar en la sala de partos.